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Los secretos de un buen libro

Una historia de Beatriz Celaya para Revista de Letras.

Ya lo dicen los m√©dicos: lo que es bueno para unos no tiene por qu√© funcionar en otros. Lo mismo parece ocurrir en el mundo editorial donde el negocio se¬† basa en un producto: el libro, y sin embargo cuando unos y otros hablan de lo se considera bueno nadie habla de lo mismo. Los escritores se fijan en el producto y los editores en sus ventas. ¬ŅEs lo mismo escribir un buen libro o que un libro venda? Nos hemos propuesto indagar en qu√© coinciden un escritor y un editor y para ello hemos reunido en una misma mesa a cinco editores, seis escritores y un experto en redes 2.0 y les hemos preguntado sus pareceres. Llegados a este punto, el lector puede seguir las indicaciones de I√Īigo Garc√≠a Ureta que dice que ninguna de las respuestas a esta pregunta puede ser sincera, ya que si se supiera qu√© hacer para que un libro venda, los editores no publicar√≠an libros que no venden, o bien seguir las de Fernando Aramburu cuando dice que para escribir un buen libro, lo que hay que hacer es ‚Äúllevar una rica vida sexual‚ÄĚ o sum√©rjase en este art√≠culo donde al igual que el m√©todo de tejido patchwork en cada retal encontrar√° un peque√Īo tesoro donde descubrir que quiz√° el secreto de un buen libro est√© en la suma de todos ellos.

 

Ni√Īos que narran: aumento en la complejidad discursiva y sint√°ctica durante la edad escolar

Un art√≠culo de revista Literatura y ling√ľ√≠stica.

Este trabajo describe la producci√≥n narrativa oral a lo largo de la escolaridad, considerando complejidad sint√°ctica y rol de los paquetes clausulares (Katzenberger, 2004) en la secuencia narrativa (Adam, 1999). Se presentan resultados de una muestra de 259 escolares de distintos niveles y de una submuestra que considera el rol funcional de los paquetes y sus relaciones. Se confirman hallazgos previos: aumenta la complejidad sint√°ctica seg√ļn edad y nivel escolar; var√≠a la cantidad y uso funcional de paquetes clausulares y el manejo de la secuencia narrativa.

 

Dime cómo te llamas y te diré quién eres

Una historia de Jaled Abdelrahim para YOROKOBU.

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Un nombre propio, as√≠ por s√≠ solo, sirve b√°sicamente para tareas muy personales: Que puedas rellenar los espacios en blanco del pasaporte, que te lo escriban en la camiseta el d√≠a que juegues en primera divisi√≥n, o para que tu madre lo pronunciara completo los domingos cuando a√ļn no hab√≠as abierto el ojo a las tres de la tarde. Sin embargo, un recuento de nombres propios, en suma, no tiene una finalidad tan balad√≠ como el simple hecho de mentarnos los unos a los otros y los juanes a los joses. Un nombre repetido puede revelar las tendencias, gustos, tradiciones, similitudes y diferencias entre las culturas de cada rinc√≥n del mundo.

 

El libro rojo de ‚ÄėEl se√Īor de los anillos‚Äô y otras historias del doblaje de la trilog√≠a contadas por su director

Una historia de Cooking Ideas.

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M√°s de diez horas de metraje, cuatro a√Īos de trabajo y un estudio que se convirti√≥ en ‚Äúuna biblioteca‚ÄĚ. As√≠ define su gesta y la de sus compa√Īeros Miguel √Āngel Jenner, el responsable de que pudi√©ramos ver las trilog√≠as de ‚ÄėEl se√Īor de los anillos‚Äô en la lengua de Cervantes. El veterano actor puso un ‚Äúbroche de oro‚ÄĚ, seg√ļn sus propias palabras, a cerca de veinte a√Īos como director de doblaje, guiando al elenco de interpr√©tes que dieron voz en espa√Īol a Elijah Wood (Frodo Bols√≥n), Ian McKellen (Gandalf) o Viggo Mortensen (Aragorn). El mismo Jenner puso voz a otro de los personajes. ¬ŅQuieres saber c√≥mo fue la experiencia?

 

Neurología y literatura

Artículo publicado en la revista Neurología.

La literatura de ficción complementa a la literatura médica en la formación continuada del neurólogo. En el presente artículo se analiza la influencia de los escritores de ficción sobre la neurología.

Escritores de ficci√≥n y m√©dicos han mantenido una relaci√≥n de simbiosis a lo largo del tiempo. Grandes literatos desde Shakespeare a Cervantes hasta Dickens o Cela y escritores-m√©dicos como Anton Ch√©jov o Ant√≥nio Lobo Antunes, han contribuido con su literatura al conocimiento de las enfermedades neurol√≥gicas. Otros como Dostoyevski, Machado de Assis o Margiad Evans han sabido utilizar su enfermedad inteligentemente enriqueciendo su obra literaria y transformando as√≠ la adversidad en oportunidad. Grandes neur√≥logos como Freud, Alajouanine o Gastaut se han inspirado en la epilepsia de Dostoyevski para desarrollar sus ideas. Waxman y Geschwind, por su parte, describieron cambios en el comportamiento caracter√≠sticos de la epilepsia del l√≥bulo temporal bas√°ndose en la enfermedad Dostoyevski, mientras Cirignotta y colaboradores utilizaron el ep√≥nimo del novelista ruso para definir un tipo infrecuente de epilepsia del l√≥bulo temporal. Asimismo Todd se inspir√≥ en Lewis Carroll para denominar las metamorfopsias generalmente asociadas a la migra√Īa S√≠ndrome de Alicia en el Pa√≠s de las Maravillas.

La literatura de ficción ofrece una perspectiva humanizada del relato patográfico, aportando la vivencia de la enfermedad, informando sobre aspectos no atendidos por la ciencia y contribuyendo a erradicar el estigma social asociado al paciente neurológico.

 

Twittergrafía: el amor entre el lenguaje y los símbolos

Una historia de Mar Abad para Yorokobu.

Había una vez un mundo en el que las personas se comunicaban mediante palabras. Palabras, letras, signos de puntuación y nada más. Era un planeta donde no había ordenadores y que, además, está a la vuelta de la esquina. Ese mundo empezó a disolverse el día que apareció la informática. Entre las palabras empezaron a introducirse risas :-D , penas :-( , declaraciones de amor <3 …

Los s√≠mbolos entraron en un lenguaje que hasta ese momento estaba dominado √ļnica y exclusivamente por vocales y consonantes. No es que las palabras ya no sirvieran. Era que el lenguaje oral se adentraba en la escritura que sal√≠a de los teclados de ordenador. Pero la lengua escrita mostraba sus limitaciones para representar a su hermano sonoro. A menudo no sab√≠a transmitir la carga ir√≥nica de algunos mensajes ;-)

 

La leyenda de Agloe, el topónimo inventado que existió en los mapas

Una historia de Experiensense.

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Agloe es el nombre de una ciudad imaginaria que se hizo realidad a principios de los 90 para volver a desaparecer hace tan solo unos meses. Se trata de la historia real de un lugar situado en el Condado de Delaware (Nueva York), que no llegó a aparecer en los mapas hasta 1930. Lo que no significa que haya existido alguna vez…

A partir de esa fecha, la Agloe cartogr√°fica estaba situada entre las monta√Īas de Catskill, en un cruce de caminos poco transitado pero cercano a varias de las principales carreteras que conectan Willowemoc Creek con la ruta que se dirige a Nueva York. Antes, nadie conoc√≠a su existencia.

 

Conocimientos metaling√ľ√≠sticos y uso correcto de la tilde

Artículo publicado en revista Signos.

El √©xito ortogr√°fico supone el manejo adecuado de determinada informaci√≥n. Los malos ort√≥grafos carecer√≠an de esta o tendr√≠an deficiencias al emplearla. Superar esta condici√≥n ser√≠a sencillo: los expertos deben indicarle al inexperto qu√© informaci√≥n usar y c√≥mo emplearla. Sin embargo, hay un inconveniente: los primeros no saben exactamente qu√© informaci√≥n manejan ni c√≥mo la utilizan. Entonces, lo crucial es identificar estos conocimientos y la manera en que son empleados. Ese es el objetivo de la presente contribuci√≥n. En este empe√Īo se ha recurrido a las t√©cnicas de explicitaci√≥n de informaci√≥n del an√°lisis cognitivo de tareas. Los resultados muestran que para usar correctamente la tilde se requiere de la gesti√≥n adecuada de un conjunto de conocimientos metaling√ľ√≠sticos entre los que se puede mencionar la diferenciaci√≥n de las clases de palabras, la determinaci√≥n del n√ļmero de sus s√≠labas, la identificaci√≥n de un tipo espec√≠fico de hiato, entre otros. Estos hallazgos tendr√≠an consecuencias para la ense√Īanza del acento escrito.

 

Los dibujos invaden los carteles de Corea

Una historia de Mar Abad para Yorokobu.

No s√© si me atrever√≠a a preguntar a un polic√≠a espa√Īol si se siente identificado con ese personaje de ah√≠ arriba. Me temo que en este pa√≠s no manejamos bien las relaciones entre la autoridad, el civismo y los dibujos. Las ilustraciones no son lo suficientemente solemnes para darles un empleo en las se√Īales p√ļblicas.

En otros pa√≠ses, como Corea del Sur, el dibujo est√° mejor considerado. No es algo reservado casi en exclusiva a los ni√Īos y los c√≥mics. Es algo muy serio. Tanto que est√° presente en las comunicaciones b√°sicas para el buen funcionamiento de las ciudades y el orden p√ļblico. En sus paradas de autobuses, en las comisar√≠as de polic√≠a, en los parques p√ļblicos, en las se√Īales de tr√°fico‚Ķ

¬ŅQuieres ver algunas de estas bonitas combinaciones de dibujos y¬†hangul?

 

Sobre la muerte. Algunas voces de escritores

Una historia de Elisa Rodríguez Court para Revista de Letras.

‚ÄúA lo mejor todo lo que nos ocurre en la vida no es m√°s que una larga preparaci√≥n para abandonarla‚ÄĚ, proclama Max Morden, narrador y protagonista de El mar, novela de John Banville. Su esposa Anna ha muerto despu√©s de una larga enfermedad y √©l decide finalmente recluirse en el pueblo costero donde veraneaba de ni√Īo junto a sus padres. A prop√≥sito de la p√©rdida de su mujer, la experiencia del reencuentro con su pasado m√°s remoto se ver√° salpicada de un pu√Īado de reflexiones sobre la vida, la enfermedad terminal y la muerte.

 

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